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los presupuestos teóricos mencionados, ofrece una descripción general de la ritualidad nupcial sefardí: desde la naturaleza de los textos que en ella concurren hasta la ejecución musical de los mismos, pasando con detalle por el sistema de valores y costumbres expresados.
Más adelante, la antología textual y musical se ordena conforme al orden de los eventos de la boda. Comienzan éstos con el apalabramiento o desposorio y las invitaciones, siguen con los cantos en torno a la preparación y exposición del ajuar, con los preliminares específicos de la ceremonia (el baño de la novia) y el propio rito de la unión, culminando con las despedida de los recién casados, la noche de boda y el despertar de la novia. La documentación gráfica, cedida por muchos informantes de la autora o extraída, en buena parte, del Museo de la Diáspora de Tel Aviv, completa de forma deslumbrante este paseo por la tradición amorosa.
Los cantares de boda sefardíes se extienden -como hemos dicho- a cada momento vinculado con el paso trascendental de la desvinculación del hogar paterno y el ingreso al nuevo círculo familiar. Se desgrana así un repertorio asociado a los ritos de separación, de tránsito y de incorporación, en el que cada pieza hace explícita la voluntad de ordenar mediante el símbolo poético un proceso crítico para el colectivo humano. En tal sentido, el canto sefardí mantiene la tensión de la lírica primitiva entre el deseo femenino y la obediencia a la figura materna, y por lo demás, la síntesis de la feminidad en la belleza y la virginidad de la novia.
Mi mama s´asenta y pensa pensa,
Mi mama s´asenta y pensa
pensa de darme un sivachico,
yo sivachico no quero.
Mi mama s´asenta y pensa pensa,
Mi mama s´asenta y pensa
pensa de darme un birbirico,
yo birbirico no quero.
Mi mama s´asenta y pensa pensa,
Mi mama s´asenta y pensa
pensa de darme a un bustarico,
yo bustarico ya quero.
La palabra poética, en fin, trasluce aquí todavía su sentido particular de comunicación y de necesidad primordial, y mantiene una comprensión no sólo del amor, sino del propio vivir evidentemente descartada de nuestra percepción desmemoriada.
La novia se va a ir al baño,
el novio ya la sta ´sperando.
Ya salió de la mar.
Entre la mar y la arena,
mos crició un árbol de canela.
Ya salió de la mar.
Entre la mar y el río,
mos crició un árbol de bimbrillo.
Ya salió de la mar.”
Susana Weich-Shahak (conocida en la tnuá como Shoshana Kaufman) fue javerá de la Jativá Bet y activó en el Ken Hagshamá. |